Invertir en cultura es ahorrar en seguridad y gastos de cárcel

Invertir en Cultura es ahorrar en seguridad y gastos de cárcel. Luciana Jiménez experta de la UNESCO en cultura. Reportaje de Jose Basurto.

BILBAO - Dirigió durante años el Centro Nacional de las Artes en México, pero decidió dejar el cargo “porque era una pirámide que no tenía base social”. Lo dejó para “trabajar en la sociedad”. Así es Lucina Jiménez, directora de ConArte, un consorcio que realiza un intenso trabajo por la cultura de la paz y la educación a través de procesos artísticos. En la cumbre sobre cultura y ciudades sostenibles que se está celebrando estos días en el Azkuna Zentroa ha explicado cuál es su fórmula para conseguir que el arte ayude a las comunidades.

¿Qué le está pareciendo la cumbre?

-Muy interesante. Está muy bien y es muy necesario este tipo de debates porque las ciudades son hoy en día el foco nodal para el cambio de la vida de los ciudadanos. Las alianzas que se establezcan aquí entre las ciudades pueden marcar la diferencia del peso de la cultura en las estrategias de desarrollo.

¿Sobre qué ha tratado su ponencia?

-He mostrado una experiencia que estamos desarrollando en México a través de ConArte, la asociación que dirijo.

¿En qué consiste esa experiencia?

-En la formación de nuevas capacidades en el sector artístico. Se trata de que los artistas de cada ciudad tengan la capacidad de trabajar con las comunidades más vulnerables en términos de derechos culturales.

¿Dónde pusieron en marcha este proyecto?

-En Ciudad Juárez. La experiencia la protagonizan artistas que decidieron que no se iban a rendir frente a la violencia y el miedo. Ha sido una lucha en el contexto de la violencia más grande que ha conocido la vida cotidiana de la ciudad.

¿Y qué es lo que hizo exactamente la asociación que usted dirige?

-Les dimos las herramientas a los artistas para que ellos pudieran trabajar en la construcción de la cultura de la paz.

¿Ha dado buenos resultados?

-Sí. De hecho esta experiencia la estamos implementando en cinco ciudades más de México. Se ha visto que a través de la cultura se puede prevenir. Hay que tener en cuenta que la educación en arte para la diversidad es un derecho humano al que todo ciudadano debería tener acceso.

¿Tan importante es invertir en cultura para el desarrollo de las personas y de las ciudades?

-Invertir en cultura es ahorrar en seguridad y en gastos de cárceles, de más patrullas y vigilancia. La cultura previene. Si comparas cuánto cuesta un niño en un programa de educación en artes en una colonia supermarginada y cuánto cuesta sostener un preso, vas a ver que es mejor invertir en el niño.

¿Qué más hace la cultura, además de aportar conocimientos?

-La cultura hace feliz a las personas. ¿Cuándo has visto una persona que sea superfeliz y esté hospitalizada día y noche? Y la felicidad es un ingrediente fundamental para la salud y la convivencia.

Durante la jornada de ayer también desarrolló una segunda ponencia. ¿Sobre qué habló?

-Mi segunda intervención ha tenido que ver con el tema de cómo lograr que la cultura forme parte de los temas de desarrollo. Y eso es lo más complicado.

¿Por qué es tan complicado?

-Porque hay muchas agendas en el mundo difíciles de jerarquizar. Actualmente se debate a nivel de Naciones Unidas que es muy difícil el reconocimiento de la cultura como una dimensión específica del desarrollo.

¿La cultura es la mejor herramienta para hacer libres a las personas?

-Sí, y la cultura es la mejor herramienta para que las personas se sientan capaces de transformarse a si mismas y el entorno.

¿Cuándo y por qué fundó ConArte?

-ConArte se formó en 2006 en la ciudad de México y se creó porque ningún país tiene resuelto el problema de la educación en arte como derecho ciudadano. Y lo que nosotros aportamos es cómo trabajar con las comunidades. Porque un artista cuando sale de la escuela profesional se forma como coreógrafo, diseñador, intérprete o compositor, pero no sabe trabajar con las comunidades.

¿Había estado anteriormente en Bilbao?

-Sí. Estuve en la inauguración del Palacio Euskalduna porque yo he trabajado mucho con los programadores de la red de los teatros públicos de España. Estuvimos acá para debatir el tema de los públicos.

¿Y qué es lo que más le gustó de la ciudad?

-Lo que más me fascinó de Bilbao fue el poder entrar en uno de esos clubs de cocina vasca que ustedes llaman txokos.

¿Por qué le gustó tanto?

-Porque me parece una forma muy profunda de sostener espacios de convivencia creativa degustando y generando cocina.

Pero ya sabrá que en algunos txokos no se permite la entrada de mujeres.

-Sí, ya sé. Y ese es un debate que lo podemos tener desde la perspectiva de género, pero en aquel momento lo que me importaba era la gastronomía.

¿Qué le parece la transformación que se ha producido en Bilbao en relación con la cultura?

-La cultura ha provocado una transformación de los barrios y de las calles. Eso se puede percibir en el espacio público y hay un ambiente creativo que se respira. Bilbao y el País Vasco ha logrado unos esquemas de participación muy sugerentes desde el punto de vista de la cultura. Tienen que seguir en esa línea y profundizar el vínculo de los procesos de innovación entre las infraestructuras y los procesos que se están gestando en la ciudad.

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