CON EL CARCHI NO SE JUEGA, CARAJO!. Manuel Araujo Hidalgo

El Carchi recuerda los 44 años de la Manifestación del 26 de mayo de 1971.

Comparto mi criterio sobre las luchas sociales a través del tiempo y lo que atraviesan en el presente.

“Estas acciones de nuestros pueblos a través del tiempo son las que marcaron la historia de nuestra Patria. 

Desde mi perspectiva, estas acciones dejan ver claramente un panorama de sumisión en nuestras sociedades actuales, donde el "GOBIERNO" construye "Políticas Publicas" para todo el pueblo, pero solo en el discurso, y que sucede en la práctica? La corrupción nos ganó a todos y todas, alimentada y alentada por el Imperio el cual se adueña de nuestros gobiernos y también de nosotros y nosotras, vendiéndonos la idea del progreso, el desarrollo, la comodidad, el confort y esa sed insaciable de PODER, donde la comunidad, el pueblo, la sociedad o como lo queramos llamar pasamos a ser las marionetas del Juego Imperialista.

Entonces es verdad, ya nadie levanta su voz para reclamar lo que por derecho le pertenece, porque simplemente estamos solos, fraccionados, divididos, silenciados, confundidos y lo que es peor vendimos nuestra conciencia al mejor postor.

Así nos arrebatan día a día nuestra voluntad organizativa, el pensamiento colectivo, el bien común y transformaron la REVOLUCION solo en una palabra para sus discursos y mantenernos  en el trance del consumismo de su nueva era de globalización. 

Me atrevo a decir que hemos dado un gran paso de la REVOLUCION a la INVOLUCION y no importa que tan avanzado esté  el pensamiento del hombre si sus acciones quedaron en la historia y no alcanzaron a llegar al presente para rescatarnos de esta realidad.

Sin embargo me mantengo firme en mis convicciones y sigo creyendo en la Rebeldía con principios, en la solidaridad, en la honestidad, en el pueblo unido que jamás será vencido, en la libertad, en el amor, en la paz, en la guerra, en la humanidad y sobre todo creo en tí.

JUNTOS PODEMOS LEVANTAR NUESTRA VOZ DE REBELDIA Y UNIDAD, PARA CONSTRUIR UN MUNDO MAS HUMANO.

Pablo Enríquez B.

 

 

UN POCO DE LA HISTORIA DE ESTA FECHA Y LAS LUCHAS SOCIALES DEL PUEBLO CARCHENSE.

“El 26 de mayo de 1971 durante diez horas la ciudad de Tulcán, sufrió la peor de las reprensiones, fuego y sangre invadían las calles, la cantidad de militares era innumerable, el ataque por tierra y aire permitió que cerca de dos mil efectivos militares sitiaran la ciudad.” Homenaje póstumo a los mártires de hace 44 años: ° Miguel Ángel Pozo ° Carlos Terán ° Rosario Sánchez ° Laura Ortega (Colombiana) ° Nilo Narváez (Estudiante murió en El Ángel) “Rindamosles honores a los hombres que han caído el recuerdo nunca es muerte no caeréis en el olvido”.

EL TIEMPO PASA y EL RECUERDO QUEDA… Hace 44 años la ciudad de Tulcán estaba convulsionada. Marchas populares con la participación de todos los estamentos y organizaciones sociales recorrían enardecidas las calles de la ciudad; ex combatientes de la Guerra del 41 asaltaron los arsenales del Estanco y la población civil disponía de armas para defenderse. La azotea del palacio episcopal se había convertido en el faro de la ciudad desde donde un francotirador se apostaba y de cuando en cuando se escuchaban ráfagas de fusil. Radio Ondas Carchenses seguía minuto a minuto la revuelta. La estación fue clausurada y Don Fausto Almeida desde algún lugar transmitía en la banda de 40 mts. Se percibía olor a tragedia. A medida que las horas avanzaban la muerte devoraba a civiles y uniformados de un mismo pueblo, en tanto que desde Carondelet, Velasco Ibarra y sus asesores, sin la más mínima reflexión daba órdenes al Ejército para que despliegue toda su fuerza de guerra y ataque a Tulcán, por haberse negado al pago de un injusto peaje por cruzar el Puente de Rumichaca.

DON MIGUEL DELGADO FIERRO, para ese entonces Secretario General del Sindicato de Choferes “Ecuador” del Carchi, permitió que el edificio sindical ubicado en la esquina de las calles Bolívar y Rocafuerte, se convirtiera en cuartel de la lucha popular. Recordamos que fue impresionante la entrada del ejército por la calle Bolívar de sur a norte e ir tomando posiciones estratégicas de guerra en toda la ciudad, en tanto que aviones Camberra, sobrevolaban el cielo de Tulcán con el propósito de que descienda una fuerza élite de paracaidistas. La población y muy particularmente las mujeres, dejando de llorar por un momento a sus muertos, se tomaron la pista del areopuerto el Rosal y frustraron la caída de los paracaidistas, como también, cuando se enterararon de que Velasco Ibarra pretendía llegar a Tulcán, hechos un mar de fuego le impidieron el aterrizaje e incluso alcanzaron a averiar la nave del dictador. La Autoridades seccionales habían sido destituídas y se marcharon al exilio junto a un buen número de conciudadanos. Ipiales, hermana y solidaria, les abrió generosamente sus puertas. Era una guerra civil; muertos, heridos, escasez de alimentos y combustible.

Los que habían quedado en la ciudad portaban un listón negro al pecho y el enfurecimiento en lo más profundo del alma. Vencida la soberbia de Velasco, fueron derogados los decretos, restituídas las autoridades y volvió a retumbar la célebre frase de Manuel Araujo Hidalgo: CON EL CARCHI NO SE JUEGA, CARAJO! Volvió la paz, pero los que murieron dejaron para siempre un vacío imprevisto, sin embargo, regresaron sus espíritus junto a los de los bravos de esta tierra, a tomar posesión de la Gloria que les pertenece y desde entonces, cada 26 de Mayo se prende la antorcha del valor y de la rebeldía del pueblo carchense.

Copyright "©"

Fotos: Luis Mejía

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