De la Calle Y Montaña, Al Computador y Celular

Hemos visto en estos últimos días como en América Latina los gobiernos progresistas hablan de una “Guerra mediática”, de una “batalla en redes sociales”, se ha configurado el nuevo Bullying posmoderno  hoy llamado “Linchamiento mediático”, dando paso de esta forma a construir una analogía de creer que las redes sociales legitiman y deslegitiman el accionar de cualquier figura política, hasta el punto de desmovilizarlo o capitalizarlo a un triunfo seguro, pero es en realidad este espacio pos-moderno la catapulta para cualquiera de estos fines? Aquí mi criterio.

Hace 4 años en mis clases de antropología, debatíamos con ímpetu la construcción de nuevas formas organizativas, hablábamos de la #CyberCultura, esa nueva forma de construir identidades y a la vez nuevos actores y gestores sociales, roles y perfiles políticos y más, y entre tanto debate una de las conclusiones más afianzadas fue que NO existe construcción de cultura a través de estas formas heterogéneas de comunicación, pues hay que aprender a diferenciar entre comunicación, comunicación política y a la vez, acción y actores sociales, culturales y  políticos. Hay una gran diferencia entre comunicar y otro entre construir acciones y culturas sociales.
Históricamente los medios de comunicación convencionales al estar en manos de la clase dominante y transmitir efectivamente lo que le convenía y conviene, dio paso a que existan nuevas formas de comunicación, y a esa la llamaron en un momento determinado “comunicación alternativa”, la cual se caracteriza por “no” requerir de grandes recursos económicos y más bien por generar nuevas formas agiles y modernas de comunicación, nacen los Mass Media y con ellos una infinidad de nuevas formas, Twitter, Facebook, Instagram, Youtube y más herramientas de difusión, pero en realidad estas son alternativas y no están en manos de la burguesía y las grandes transnacionales?

Basta mirar a WhatsApp, sistema de mensajería instantánea, como El 19 de febrero de 2014 la aplicación fue comprada por la empresa Facebook por 19 000 millones de dólares (de los cuales 12 000 millones corresponden a acciones de Facebook y el resto en efectivo). A principios de octubre se anuncia la compra definitiva de WhatsApp por Facebook por valor de 21 800 millones de dólares. Sólo unas semanas después de la compra. Entonces que tan alternativas son las redes sociales? De verdad son medios de comunicación que nos dan la libertad de ejercer nuestro pleno derecho de comunicar y construir lo que creemos?

Ya fui claro en que las redes sociales no son espacios de acción socio-cultural y política latente y real, corremos una suerte de espejismo mágico que no necesariamente construye lo real, o sino miremos a los tan conocidos “MEMES”, que son una forma rápida y eficaz de informar pero también de desinformar, dando paso a convertirse en “tendencia” y viralizar el mensaje sea este real o no, por lo cual es obligatorio entender que una cosa es que comuniquen el accionar de la sociedad y a otra que crean que esa comunicación “alternativa” sea el accionar militante de cualquier tendencia ideológica, creo que el error de los gobiernos progresistas de América Latina está en creer que las redes sociales son el “CAMPO DE BATALLA” y delimitar este como su campo de acción, y a la vez levantar un “escuadrón volante” para que busque y con la misma estrategia, aprisione a los “traidores” y denuncie a los opositores, procesando solo comunicación de la defensa y no de la propuesta, sin entender que los procesos revolucionarios se construyen en las calles, en los barrios, en las comunas, y que estos sectores requieren de formación ideológica y política. Me gustaría preguntar a los Comunity Manager “revolucionarios” si por cultura general han leído “Arte, literatura y prensa” de Mao Tse Tung o “Cultura, comunicación y política” de Lenin, o si se han sentado en realidad a discernir el papel que el Pravda (1er periódico comunista) y el rol de la comunicación posmoderna.

Con esto no quiero decir que todo este mal en las redes sociales, son una herramienta comunicacional, eso está claro, lo malo no son las redes sociales, el problema está en asumir la militancia desde esos espacios, hay un juego de tira y afloja, reducir la actoría social y política a estancarse en el celular todo el día y creer que con eso estamos cambiando las relaciones de producción, es casi como salir en navidad a dar juguetes o fundas de caramelos a los niños y el resto del año pensar que con eso se eliminó la desigualdad social, la pobreza y se generó educación de calidad, salud accesible y digna, y andar con el pecho en alto asumiendo que nuestra acción a la más común forma Boy Scout revolucionó como nunca nadie lo ha hecho.

Marx criticó al socialismo Utópico Frances precisamente por ser un socialismo de escritorio, por dejar que los intelectualoides de izquierda seas los que dirijan los designios de los pueblos, y estos, los pueblos, sean los que en este caso, si como “borregos” hagan lo que el poder les dice que hay que construir y destruir. El criterio se ha perdido, la gente solo copia y pega, no discierne, no critica, no construye, no propone, las revoluciones están encaminándose a ser un ejercicio de afianzar a través de las redes sociales lo que desde arriba se ordena y no estamos comprendiendo que necesitamos militar de verdad, ser críticos constructivos si en verdad estamos apostándole a un proyecto y no a un espacio de trabajo remunerado.

Si no nos tomamos las calles y los campos, no tendremos nada que comunicar ni por los medios convencionales ni por los alternativos, lo que generará al final que las redes sociales se limiten a construir falsedades,  y así los proyectos y todo lo logrado solo será una máscara y una imagen ficticia, la cual desde las mismas redes sociales el pueblo nos develara, no se olviden que nuestro país y América Latina tiene una gran carpeta y experiencia en tumbar gobiernos corruptos y negativamente “moralistas”, si no volvemos a la militancia de conciencia y no por puestos de trabajo y por estar acomodados en espacios que han generado nuevos ricos, el pueblo con esas herramientas sencillas llamadas redes sociales, las cuales están muy bien controladas por las Trans Nacionales, se encargaran de tumbarnos, por el simple hecho de creer que no debemos volver al territorio.

Nos hace falta leer a Mao para entender quién es nuestro enemigo común, mientras no retomemos y desempolvemos los libros, nos estaremos auto-flagelando y luego será demasiado tarde para mirar atrás.

Luis Nawel

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